Cuando hablamos de rutinas para descansar mejor, casi siempre pensamos en lo que hacemos justo antes de acostarnos: apagar pantallas, cenar ligero, leer un rato o intentar relajarnos. Sin embargo, la calidad del descanso no empieza únicamente por la noche. Muchas veces se construye durante el día, en pequeños hábitos que parecen no tener relación